Ruta histórica en Sagunto: Un viaje en el tiempo
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23 participantes |
La Crónica
El punto de partida de esta ruta es el aparcamiento de la Estación de Sagunto, a la que se accede fácilmente desde Valencia por carretera. Tomando la V-21 y luego la V-23, se llega a la desviación hacia Sagunto, continuando por la N-340. Justo a la entrada del pueblo, a mano derecha, se encuentra la estación, que cuenta con un amplio aparcamiento para dejar el coche.
Iglesia de el Salvador
Iglesia del Salvador |
Callejeando por Sagunto
Restos puente romano sobre el río Palancia
Llegamos a la calle Rodamillans, un punto estratégico con vistas al río Palancia, testigo silencioso de la historia de Sagunto. Nacido en la Sierra de Javalambre y desembocando en el Mediterráneo, este río ha sido clave en el desarrollo agrícola y comercial de la ciudad. Su cauce, hoy un remanso de tranquilidad, sigue marcando el paisaje urbano.
En esta misma zona, los restos de un puente romano nos recuerdan la importancia de Saguntum como enclave estratégico en la red de comunicaciones del Imperio. Esta antigua estructura, que facilitaba el tránsito sobre el río, es una muestra de la ingeniería que permitió conectar la ciudad con otras regiones.
Aquí, donde la naturaleza y la historia se entrelazan, el tiempo parece detenerse, invitándonos a reflexionar sobre el legado romano y su impacto en el presente.
Restos puente romano |
La puerta del Circo Romano
Ermita de San Miguel y Plaza Romana
Dejamos atrás la puerta del Circo Romano para dirigirnos hacia la Ermita de San Miguel (Sant Miquel en valenciano), un lugar lleno de encanto y espiritualidad que nos transporta a otra época. Construida en el siglo XVIII, esta ermita es un edificio único en su género, destacando por su planta ovalada, una característica poco común en las construcciones religiosas de la época. Esta peculiaridad arquitectónica no solo la convierte en un ejemplo singular dentro del patrimonio de Sagunto, sino que también la dota de un aire especial que la distingue de otras ermitas.
En su interior, la Ermita de San Miguel conserva cerámica original del siglo XVIII, que añade un valor histórico y artístico al recinto. Cada detalle nos habla de la destreza y el cuidado de los artesanos que la construyeron. Además, su fachada ha recuperado recientemente la policromía decorativa descubierta en 2012, lo que permite apreciar los colores y detalles que lucía en sus orígenes. Este trabajo de restauración ha devuelto a la ermita parte de su esplendor original, ofreciendo a los visitantes una visión más auténtica de su pasado.
Iglesia de Sant Miquel |
Museu Històric de Sagunt: Un Viaje al Pasado
Una vez visitado el museo, continuamos nuestro recorrido explorando la Calle de la Sang Vella y la Judería de Sagunto, dos lugares llenos de historia y encanto.
La Calle de la Sang Vella, cuyo nombre hace referencia a una antigua cofradía medieval, conserva el trazado y la atmósfera de siglos pasados. Es una de las vías más antiguas de la ciudad y nos lleva directamente al corazón de la Judería, el barrio judío de Sagunto, que fue uno de los más importantes de la Comunidad Valenciana en la Edad Media.
Al caminar por sus estrechas calles empedradas, aún pueden verse vestigios de su pasado, como los portales ojivales y algunas inscripciones en hebreo. Un punto destacado es la Casa dels Berenguer, donde se pueden apreciar restos de una antigua mikve (baño ritual judío), así como el trazado de las antiguas viviendas del barrio.
Explorar estos rincones nos permitió sumergirnos en la historia de la ciudad más allá del museo, sintiendo el peso del pasado en cada rincón.
Iglesia de Santa María
Después de explorar la Judería y la Calle de la Sang Vella, nos dirigimos hacia la Plaza Mayor, donde se alza majestuosa la Iglesia de Santa María. Este imponente templo, construido entre los siglos XIV y XVII, es un ejemplo destacado de la arquitectura gótica valenciana, aunque también incorpora elementos renacentistas y barrocos fruto de las sucesivas reformas.
Al acercarnos, lo primero que nos llamó la atención fue su portada principal, decorada con arcos apuntados y relieves que narran escenas religiosas. Una vez dentro, nos sorprendió la belleza de su bóveda de crucería y la riqueza artística de sus capillas laterales, donde se conservan pinturas y esculturas de gran valor. El retablo mayor, de estilo barroco, es otra de las joyas que no te puedes perder.
La iglesia, declarada Bien de Interés Cultural, no solo es un lugar de culto, sino también un testimonio vivo de la historia de Sagunto. Su ubicación en la Plaza Mayor, el corazón de la ciudad, la convierte en un punto de encuentro perfecto para continuar explorando los rincones históricos de Sagunto.
Casa dels Berenguer
Ermita del Calvario
Ermita del Calvario |
Teatro Romano
Tras recorrer las calles empedradas y descubrir los rincones históricos de Sagunto, llegamos a uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad: el Teatro Romano. Situado en la ladera del monte del Castillo, este majestuoso teatro es un reflejo del esplendor de la antigua Saguntum durante la época romana.
Construido en el siglo I d.C., el Teatro Romano de Sagunto es uno de los mejor conservados de la península ibérica. Con capacidad para unos 8.000 espectadores, era el epicentro de la vida cultural y social de la ciudad, donde se celebraban obras teatrales, conciertos y otros eventos.
Lo primero que nos impresionó al llegar fue su imponente estructura. Las gradas, divididas en tres secciones, aprovechan perfectamente la pendiente natural de la ladera. El proscenio y la frons scaenae nos hablan de la magnificencia del edificio. Desde las gradas superiores, disfrutamos de una vista panorámica impresionante de la ciudad y el valle del río Palancia, lo que añadió un broche de oro a nuestra visita.
Cementerio Medieval Judío
Entre las majestuosas murallas del Castillo y el imponente Teatro Romano, se encuentra un lugar cargado de historia y simbolismo: el antiguo cementerio medieval judío de Sagunto. Este espacio, que estuvo en uso durante los siglos XIV y XV, es un testimonio silencioso de la presencia de la comunidad judía en la ciudad y de su legado cultural.
El cementerio está dividido en dos sectores claramente diferenciados. En el sector oriental, nos encontramos con pequeñas cuevas excavadas en la roca, un tipo de sepultura típico de la tradición judía. Estas cuevas, conocidas como kokhim, eran utilizadas para depositar los restos de los difuntos y reflejan las costumbres funerarias de la época. En el sector occidental, por otro lado, encontramos fosas de inhumación, tumbas excavadas directamente en el suelo, más sencillas pero igualmente significativas.
Este cementerio es un reflejo de la importancia que tuvo la comunidad judía en Sagunto durante la Edad Media. Tras la expulsión de los judíos en 1492, el cementerio cayó en el olvido y fue redescubierto siglos después, durante excavaciones arqueológicas. Hoy en día, es un lugar que nos invita a reflexionar sobre la diversidad cultural y religiosa que ha caracterizado a Sagunto a lo largo de los siglos.
Explorar el antiguo cementerio medieval judío de Sagunto es una experiencia que nos conecta con el pasado de la ciudad y con las comunidades que la habitaron. Este lugar, aunque discreto, es un recordatorio de la riqueza histórica y cultural de Sagunto.
Castillo de Sagunto
Nuestra ruta por Sagunto culmina en uno de los monumentos más impresionantes y emblemáticos de la ciudad: el Castillo de Sagunto. Situado en lo alto del monte del Castillo, esta fortaleza es un testimonio vivo de la rica y diversa historia de la ciudad, con más de 2.000 años de antigüedad. Declarado Monumento Nacional en 1931, el castillo es una visita imprescindible para cualquier amante de la historia, la arquitectura o simplemente para quienes buscan disfrutar de unas vistas espectaculares.
El Castillo de Sagunto no es una construcción única, sino un conjunto de fortificaciones y estructuras que abarcan diferentes épocas y culturas. Desde los íberos hasta los romanos, pasando por los musulmanes y los cristianos, cada civilización ha dejado su huella en este lugar. Durante nuestro recorrido, exploramos las diferentes plazas del castillo, como la Plaza de Armas, con sus murallas íberas y romanas, y la Plaza de San Fernando, donde se alza la imponente Torre del Homenaje.
Uno de los mayores atractivos del castillo son las vistas panorámicas que ofrece desde lo alto del monte. Desde aquí, se puede contemplar toda la ciudad, el valle del río Palancia, el mar Mediterráneo e incluso, en días despejados, las montañas más lejanas. Es un lugar perfecto para disfrutar de un atardecer inolvidable.
Visitar el Castillo de Sagunto es como viajar en el tiempo. Pasear por sus murallas, explorar sus plazas y contemplar las vistas desde lo alto es una experiencia que no deja indiferente a nadie. Este lugar es un recordatorio del legado histórico y cultural que ha dejado cada civilización que ha pasado por Sagunto.
Tras la visita al imponente Castillo de Sagunto, iniciamos el camino de vuelta con una mezcla de satisfacción y nostalgia. Aunque no nos ha sido posible recorrer todo lo que proponía el track original por falta de tiempo, esta ruta ha sido una auténtica inmersión en la historia y la cultura de Sagunto. Cada paso por sus calles, cada monumento visitado y cada rincón explorado nos ha permitido conectar con el pasado milenario de esta ciudad.
Resumen de la ruta
Este recorrido ha sido algo atípico para nuestro grupo, acostumbrado a adentrarse en sendas forestales y rutas de mayor dificultad técnica. Sin embargo, la dificultad extremadamente moderada y el gran contenido urbano de esta ruta han sido más que compensados por su incalculable valor histórico. Sagunto nos ha regalado una experiencia única, donde cada paso nos ha transportado a través de siglos de historia, desde la época íbera y romana hasta la Edad Media y más allá.
Aunque nos queda pendiente explorar el Sendero Ibético y otros rincones que el tiempo no nos permitió visitar, esta ruta ha sido una experiencia inolvidable, llena de aprendizajes y momentos memorables. Hemos caminado por calles empedradas, descubierto antiguos vestigios y admirado monumentos que nos han hablado de la riqueza cultural y la diversidad que han caracterizado a esta ciudad a lo largo de los siglos.
Sin duda, Sagunto es un destino que merece la pena visitar una y otra vez, pues cada recorrido descubre nuevos detalles y secretos escondidos. Esta ciudad, que respira historia por todos sus poros, nos ha dejado con ganas de volver para seguir explorando sus rincones y profundizando en su fascinante legado.